Pascua Porciúncula en Toledo'23
Jóvenes participantes de la Pascua Porciúncula en Toledo nos cuentan su experiencia:
¡Feliz Pascua! Somos Jaime y Sara de Alcorcón y era la primera vez que vivíamos una Pascua de Profundización. Hemos disfrutado mucho de estos días, en los que hemos tenido ratitos de oración con el Señor, pero también momentos para pasarlo bien con el resto de jóvenes de Alcalá, Toledo y Albacete. Hemos podido compartir muchos momentos con la gente de San Juan de los Reyes, como oraciones, oficios, vigilia u hora Santa, sintiendo una gran acogida por su parte.
Una de las cosas que más ha resonado en nosotros esta Pascua es el sentimiento de que no tenemos que ser espectadores de esta sino que, la Pascua es algo que ocurre también en nuestras vidas y que el Señor quiere que la vivamos con él. Una vez más, el Señor nos muestra que está ahí, que quiere que nos encontremos con él, que nos quiere hasta el final… y lo más importante, que también quiere resucitar en nuestras vidas.
JAIME Y SARA - PORCIÚNCULA - ALCORCÓN
Volver a compartir una Pascua con los diferentes grupos que conforman la Porciúncula de Toledo, Albacete, Alcorcón y Alcalá ha sido un auténtico regalo. Como seguidores del carisma de San Francisco, la fraternidad es un rasgo que nos caracteriza, y es verdaderamente significativo poder haber vivido esta Pascua de Profundización en Toledo con todos ellos. Al igual que nos comentaba Fray Víctor Manuel, hemos intentado que estas fechas tan importantes para los cristianos no se conviertan para nosotros en una rutina (pues ya conocemos todos el final) y que pasen de largo en nuestros corazones, sino que seamos nosotros los que realmente las experimentemos y acompañemos a Jesús en el Triduo Pascual. Poder haber vivido esta Pascua de Profundización en Toledo, no sólo acompañados del Señor y del resto de grupos de Porciúncula sino también con la comunidad parroquial de San Juan de los Reyes, ha sido una experiencia que realmente nos ha tocado y nos la llevamos en el corazón.
DAVID Y JESÚS - PORCIÚNCULA - ALCALÁ DE HENARES
Hola, soy Carmen, del grupo Porciúncula de Toledo. Hace unos días viví en comunidad la Pascua de este año en mi parroquia y, bueno, para empezar a explicar lo que viví debo de decir que me sorprendió vivirlo de una manera diferente, ya que nunca lo había vivido en mi parroquia y con gente no conocía o que hacía mucho tiempo que no veía. Un breve resumen de lo vivido es que cuando acaba te llevas muchas cosas aprendidas y momentos en comunidad, también el vivir la Pascua de esta manera te hace ver que no hace falta cuanto tiempo lleves sin ver a las personas con las que estés viviendo esa convivencia porque siempre que regresas te sientes como en casa y yo creo que eso es lo bueno de pertenecer a una comunidad franciscana. Además, en este tipo de Pascua, yo en mi caso, que iba en un desierto continuo o en un sábado Santo de tema fe, pues puedes llegar completamente a Dios o quizás no, pero lo importante es que te abras por lo menos para resolver dudas y yo sí que es verdad que no he sentido todo lo que he vivido o que no he estado del todo abierta pero a veces en estas convivencias el hablar con una persona de la comunidad, con un amigo que conozcas de allí, con tu acompañante espiritual o con el cura, te ayuda y bastante, y eso aunque no lo creas te acercas a Dios.
Para concluir este testimonio breve de la Pascua, yo me llevo que aunque vayas con gente que ni conozcas, que lleves un montón de tiempo sin ver, de diferentes edades que la tuya y en diferentes puntos de vida al final lo más importante es intentar entender y sentir lo que Dios hizo esos días por ti, y ver reflejado a Dios en todas esas personas.
CARMEN - PORCIÚNCULA - TOLEDO
Tau al cuello y rumbo a las ocho de la mañana desde Albacete hacia Toledo. Tres jóvenes del grupo Juventud de Asís, nos aventuramos solos hacia San Juan de los Reyes, a pesar de que no conocíamos a nadie. Pero nuestro objetivo era claro: vivir la Pascua de forma diferente, acompañar al Señor en primera fila en los días más importantes del año. Y todo esto desde el carisma franciscano.
El jueves, día del amor fraterno, fuimos acogidos por nuestros compañeros de Alcorcón, Alcalá y Toledo de la mejor forma posible, así como también lo hicieron nuestros catequistas Rut, Amanda, Bea, Inti y Rubio. Fue un día donde nos tocó reflexionar sobre como llegamos a la Pascua para así dejar lavarnos los pies por Jesús.
Llegó el viernes, día en el que tuvo lugar la crucifixión del Señor. Por lo que nosotros los jóvenes, cargamos con la cruz, le acompañamos en la hora de nona y tuvimos un ratito de adoración en la cruz, con unas simples velas y una guitarra, y no nos hizo falta nada más para estar con Él, en plena naturaleza en la oscuridad y el frío de la noche.
Tras el intenso desierto del Sábado, día de mucha profundización, llegó por fin la ansiada Vigilia de Resurrección, donde acompañando a los parroquianos de San Juan de los Reyes celebramos la vuelta a la vida de Jesús. Y así seguimos celebrándolo durante todo el día del domingo, compartiendo entre nosotros la alegría por Cristo Resucitado.
Tristemente tocó volverse a casa, aunque esta vez en la maleta nos llevamos un rosario con huesos de aceitunas del monte de los olivos, con el trato de dárselo a Alarcón-Alcalá-Toledo en un futuro. Por lo que lo creado en la Pascua no termina aquí, al igual que Cristo seguirá resucitado, la familia franciscana seguirá en contacto. Gracias a todos los que han hecho esta Pascua posible, a los que se han aventurado a vivirla y al que dio la vida por nosotros.
MIRIAM - PORCIÚNCULA - ALBACETE
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