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Domingo 5º TO: "Desde ahora, serás pescador de hombres"

06 Febrero 2022

Desde ahora, serás pescador de hombres. Hoy celebramos el Día de la Vocación franciscana y el Evangelio nos regala un texto muy apropiado para este día. 

Me acuerdo que cuando era pequeño, cuando me preguntaban que qué quería ser de mayor, decía que como mi maestro: fraile y profesor. Me asombraban esas personas que no siempre vestían de marrón, pero que con sus vidas y testimonio me fascinaban. Como solemos decir de las personas que son especiales para nosotros: "tienen un no sé qué, que hace que dentro de mí algo se mueva... me gusta estar con él, escucharle, hacer cosas con él".... Y, seguramente, los discípulos sentían lo mismo con Jesús y por eso lo siguieron. Pasa tan desapercibido el testimonio, pero tiene tanta fuerza, que pienso que no somos conscientes de ello. 

Hoy, en este día, a mis hermanos franciscanos, les animo: SED PESCADORES DE HOMBRES. Sed testimonio allí donde vayáis. Hasta un simple saludo, una sencilla sonrisa, un buenos días... puede hacer más de lo que parece.  Se trata de ser pequeñas luces en el camino, como Francisco... Nuestra cercanía y la fraternidad tienen que estar muy presentes en las vidas de las personas tan distanciadas y marcadas por el yoísmo tan exacerbado que nuestra sociedad nos quiere imponer. Comencemos, hermanos...

Y, a los que no lo sois... ¿a qué estáis esperando? ¡Ah claro! Que no me acordaba... que esta vida es sólo para los valientes y aquellos que quieren entregarse por entero... 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (5,1-11):

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.
Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».
Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».
Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.