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Navidad: "La Palabra se hizo carne"

25 Diciembre 2022

La Palabra se hizo carne. En estos días, mientras felicitaba la Navidad a feligreses y amigos, les invitaba a participar de la misa de Navidad, sea la la misa del gallo, la propia de navidad... "No podemos ir, tenemos cena con la familia... hemos quedado con unos amigos... vienen de tal sitio y nos juntamos en casa todos y no los voy a dejar solos... es que es muy tarde la misa... es que es muy temprano la misa... es que...". De nuevo llegan los "esques". Y a pesar de que sufrimos una "esquitis" muy severa, de nuevo nos olvidemos otra Navidad del homenajeado...

Y perdemos una nueva ocasión en la que Dios nos habla. Sí, sí, como lo oyes. Este día de Navidad Dios habla, y con mucha fuerza, para que nos enteremos. ¿Cuántas veces hemos mirado hacia arriba pidiendo a Dios que nos hable, que nos dé respuesta, que nos dé una señal...? Pues hoy es ese día... el día en que Dios te habla. ¿Y te lo vas a perder? Pero no pienses que te va a dar un discurso muy largo (como los curas hacemos...), o va usar muchas palabras... Sólo va a usar una Palabra... y se ha hecho carne... ¿Quieres respuestas? Mira a ese Dios hecho hombre y escucha... 

¡Feliz Navidad!

 

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18

En principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. [Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.] La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.

Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. [Juan da testimonio de él y grita diciendo: "Éste es de quien dije: "El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo."" Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la Ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.]