Domingo 2º TO: "Éste es el Cordero de Dios"
Éste es el Cordero de Dios. Seamos sinceros...
Seguro que casi nadie le resulta extraño esta expresión, mil veces escuchada en misa, tantas veces oída que no apreciamos el valor que tiene.
Por resumir, podemos hacer dos referencias: una primera, cuando el pueblo judío antes de salir de Egipto, en la noche de Pascua, por mandato de Moisés (y éste del Señor), preparan un cordero, y con la sangre de este animal pintan las jambas de las puestas de sus casas, de tal forma que así nada malo podía entrar en sus casas. Y la segunda referencia es la costumbre judía de sacrificar un animal (normalmente un cordero) para expiar sus pecados. Con ello, Juan nos señala que cada vez que venimos a la Eucaristía y comulgamos es como si nos pintaran de esa sangre del Cordero, para que ningún mal entre en nuestras vidas. Y recordando también que Cristo es el último y definitivo sacrificio por nuestros pecados; ya no hay que sacrificar ninguna vida más. Él muere por nuestros pecados y ello nos compromete a mejorar nuestras vidas: si Cristo muere por nuestros pecados es porque confía en nosotros, cree en nuestras posibilidades, cree que podemos sacar lo mejor de nosotros mismos. Por eso, cada vez que nos acercamos a la Eucaristía debemos pensar que Jesús se hace comida para que nada malo habite en nuestros corazones y con el compromiso de que Dios espera de nosotros la mejor versión de nosotros mismos. ¿Comenzamos? En 3, 2, 1...
Lectura del santo evangelio según Juan 1,29-34
Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo
En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: "Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Éste es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo." Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel."
Y Juan dio testimonio diciendo: "He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios."




