Domingo 24º TO: "¿Cuántas veces tengo que perdonarlo?"
¿Cuántas veces tengo que perdonarlo? El perdón es tan sanador... y a veces se nos olvida. Y lo sé: el perdón no es como un paracetamol que te lo tomas cuando te duele la cabeza y al momento se te quita. El perdón necesita su proceso, igual que cuando te enamoras... Nadie se enamora de una persona al momento y le pide casarse al instante. El enamoramiento requiere un tiempo, una dinámica... Y el perdón está muy ligado al amor, y necesita su tiempo y su proceso. No corras, pero tampoco te cierres. Si quieres sanar, si quieres respirar, si quieres vivir en plenitud, abre tu corazón al perdón, para ti y para los demás.
Miedo me da cuando escucho en ocasiones en mi trabajo frases como: "Te/Os voy a denunciar", frases dirigidas entre padres, familias, profesores, y, a veces, hasta alumnos... y adiós al diálogo... Somos muy dados a la condena fácil, a señalar con el dedo. Y son estas ocasiones las que mata la comunicación, la escucha, la apertura al perdón y la reconciliación. Sabiendo lo sanador que es, piensa en qué situaciones, momentos o personas necesitas de ese perdón. Una vez que lo identifiques, pídele a Dios que te ayude a sanar. Y si necesitas ayuda, pídela; seguro que podrás contar con algún fraile, hermano, hermana, sacerdote... Lo importante es que te pongas en camino para empezar a vivir. No te cierres al perdón... por experiencia...




